¿Por qué las reacciones son tan diferentes?
Ante esta situación, las opiniones se dividen rápidamente. Algunos eligen de inmediato a la persona con la muleta, mientras que otros creen que se debe dar prioridad a la madre o a la mujer embarazada.
Estas diferencias suelen derivarse de nuestra educación, nuestras experiencias personales y las normas culturales a las que hemos estado expuestos.
El sesgo de urgencia visible
Solemos priorizar la ayuda a la persona que parece más inestable o en mayor peligro inminente. Esto explica por qué la persona herida suele recibir atención en primer lugar.
El sesgo de vulnerabilidad
Otras personas dan prioridad a quienes consideran más vulnerables o menos capaces de protegerse, como los niños o las mujeres embarazadas.
Diferencias culturales
Según la sociedad, los criterios de prioridad varían. Algunas culturas dan especial importancia a la edad, mientras que otras enfatizan la discapacidad visible o la condición física.
Las dificultades invisibles que a menudo olvidamos
La verdadera complejidad del transporte público reside a veces en lo que no vemos.
Muchas personas sufren de dolor crónico, trastornos neurológicos, agotamiento o embarazos que aún no son visibles. Sin embargo, sus necesidades pueden ser igual de importantes.
Por eso, los asientos prioritarios suelen llevar mensajes que recuerdan a la gente que no todas las discapacidades son visibles.
En una sociedad ideal, tal vez la pregunta no debería ser: “¿Quién merece más un lugar?”.
El objetivo sería más bien crear un entorno en el que varios pasajeros estén dispuestos a levantarse espontáneamente cuando varias personas necesiten ayuda.
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